martes, 29 de septiembre de 2009

Cosas lindas que tiene la vida

No siempre valoramos los pequeños detalles que cada día hacen que al menos, hagamos cierta mueca intentando convertirla en sonrisa. Acá van algunos de ellos, para no olvidar: mates con amigos, playa en invierno, playa en verano, playa en otoño, playa en primavera, playa playa playa. escuchar música con el viento sobre la cara, ni mucho calor ni mucho frío y en ese momento, el sol que hace que tengas que cerrar los ojos y caminar por instinto. adivinar. risas. un café con leche bien calentito en pleno invierno. calentar el cuerpo al lado del calefactor. árboles en otoño. flores en primavera. el mar, en cualquier estado y bajo cualquier fenómeno meteorológico. meter las manos en la arena y que lentamente se escurra entre nuestros dedos, viendo cómo el viento o la brisa del mar hacen que esos pequeños granitos se trasladen. caminar de la mano con la persona que quieras. ir al cine y en el momento más tenso, hacer ruido con los pochoclos (bien calentitos también). dormir con lluvia. dormir cucharita. dormir, de cualquier manera, siempre y cuando no haga frío. lluvia con sol y su consecuente arcoiris. el atardecer de cada día, siempre tiene algo de mágico. el cielo. un buen momento en familia, de esos que cuando transcurren sabes que van a quedar en el recuerdo, es decir, que nunca los vas a poder olvidar. la comida de la abuela, no hay como la de ella. caminar sin rumbo, imaginar qué piensa quien se cruza con vos al pasar por la misma vereda. "¿sigo caminando por la derecha? ¿me corro yo o se corre él? ¿de dónde lo conozco?". ya que el amor es siempre momentáneo, sentirse enamorado y sin desear nada ni nadie más en el mundo. respierar aire puro. sorprender a un ser querido, verlo sonreír sin esperar nada a cambio. una ducha caliente después de un día cansador. pasar todo el domingo en pijama. salir con amigos, planear proyectos o emprendimientos utópicos manteniendo la esperanza de que puedan concretarse. decir 'te amo' y ser correspondido. jugar. buscarle forma a las nubes. tirarse en el pasto o bien sentarse en él y arrancar pequeños pedacitos. fotografiar, todo!. en medio de la vorágine cotidiana, detenerse, aunque sea por un instante. siesta de diez minutos, necesaria para continuar el día. siesta de horas, sólo para fanáticos. comer helado o dulce de leche del pote. leer lo que uno tiene ganas y subrayar con lápiz lo interesante. hundir una cuchara en azúcar. oler un rico perfume y acordarse a quién se lo has sentido antes. bailar libremente, sin coreografías. observar a quienes se suben al colectivo, e imaginar la historia de cada uno. perderse, siempre y cuando se tenga tiempo. tener tiempo. escribir, dejar volar la imaginación y sumergirse en historias ficticias, reales sólo en nuestra mente. soñar, despertar, y recordar lo soñado!. despertar por naturaleza y no por un despertador programado. percibir. comprar un buen cd. volar, no importa si no tenés un avión, con cerrar los ojos alcanza. lavarse los pies con agua caliente en un día frío. piel suave. llorar, de alegría. cantar, aunque seas la persona más desafinada en el mundo.
al fin y al cabo, sentir. con eso basta para darnos cuenta de que estamos vivos.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Un pasado impensado

Esta publicación se refiere a un momento, y espero que sea uno de los primeros, importante para mi vida profesional, distinto, imprevisto. Se trata de uno de esos instantes en los que no quisieras estar obligado a seguir indagando por tratarse de una historia pesada, delicada, por la que cualquier expresión mal utilizada al momento de interrogar, puede concluir en una situación aun peor, mucho más incómoda. Hasta esta oportunidad, yo no lo conocía más allá de una relación de compañerismo por compartir día a día, desde hace más de un año, los mismos profesores y el mismo ámbito de estudio. Sólo sabía que venía de Córdoba y que la razón de su estadía en Mar del Plata, era el amor. A medida que transcurre la entrevista, descubrimos, junto a quienes nos encontrábamos allí indagando, que no se trataba de una simple historia de amor, era mucho más que eso. Digo que quiero que sea uno de los primeros momentos en los que me sumerjo en situaciones como ésta, porque es aquí cuando se nota una capacidad de improvisación a medida que va a transcurriendo la historia que te cuentan, y porque todos los periodistas, me incluyo como uno, tenemos un costado morboso que a la mayoría de los lectores también le interesa.


Siempre con una mirada cálida y casi todo el tiempo esbozando una sonrisa, Anahí Rocha, una cordobesa de 20 años que estudia Periodismo en Mar del Plata, contó su particular historia de una manera única: “Cuando yo tenía dos años mi mamá mató a mi papá”, declaró decidida a revelar su pasado. Además de analizar momentos difíciles, habló de un presente en el que el amor es el protagonista.

“A mi mamá Olga la condenaron a cadena perpetua y la Justicia decidió que mi abuela paterna nos criara, a quien considero una persona maravillosa. Le agradezco todo lo que nos dio a mi hermana y a mí. Hablo por teléfono todos los días con ella y sé que cuando muera voy a sentir un vacío muy grande”, manifestó Anahí, visiblemente expectante por la reacción de los entrevistadores.

- ¿Qué sabés de lo que ocurrió al momento del asesinato o del juicio?

- Yo siempre quise saber lo que pasó pero no tengo un recuerdo claro de cuando me contaron todo. Sé que al momento del hecho mi mamá tenía 19 años y mi papá 24. Ocurrió en el pueblo San Pedro Norte el 9 de julio de 1991, un feriado en el que Boca perdió con Independiente y, como mi papá era de Boca, estaba de mal humor. Las personas del barrio que declararon en el juicio contaron que mis padres iban caminando por la calle con mi hermana - en ese momento de 1 año -, ingresaron a la casa y a los cinco minutos se escuchó un disparo. Mi mamá repitió varias veces que era inocente, incluso mi abuela le creyó, pero el día anterior a la sentencia confesó que había sido ella la que había matado a mi papá. Además, en el juicio se presentaron varios amantes de mi madre y se descubrió también que ella no estudiaba enfermería como decía, sino que realizaba abortos clandestinos.-

“En la escuela fue todo muy difícil”, recordó la joven. Su abuela trabajaba y, cuando la bisabuela no tenía tiempo de acompañarlas, ella iba caminando junto a su hermana al colegio. En la primaria la discriminaron por no tener padres y eso la hacía llorar todos los días. “Ya no lloro por eso”, confesó Anahí, quien también sufrió por su relación con su bisabuela, quien le pegaba y la discriminaba por ver a la madre reflejada en ella. Durante el secundario comenzó a tener convulsiones y ataques de nervios, por lo que a los 14 años, tras estar nueve horas inconciente, quedó internada durante dos meses y medio. Luego pudo ir al psicólogo, gracias a quien logró recuperarse luego de asimilar que su padre estaba muerto y su madre en la cárcel.

- ¿Cómo fue la relación con tu mamá a partir de la muerte de tu padre?

- Al principio me daba miedo ir a la cárcel, mi abuela nos llevaba a mi hermana y a mí dos domingos al mes. Fue muy complicado. Cuando yo tenía 12 años empezó la requisa pero me planté y dije que no quería que me revisaran ni seguir yendo a verla. En una sesión especial que se hizo al poco tiempo, con una asistente social presente, le dije a mi mamá que no quería saber más nada de ella y no fui más.

Cuando a ella la condenaron estaba embarazada y a la nena, al nacer, la mandaron a vivir con mi abuela materna, al igual que a mi hermano nacido producto de una relación ínter carcelaria. A estos hermanos no los ví por mucho tiempo y con mi abuela materna nunca tuve una buena relación porque ella una vez me dijo: “Vos tenés la culpa de que tu papá esté muerto”.

Nunca le voy a perdonar a mi mamá que haya tenido un hijo con una persona que también estaba presa, pero a mi hermano lo quiero porque él no tiene la culpa. Además, a pesar de que hace ya tres años que está libre como consecuencia de la ley 2x1, ahora quiere llevarlo a vivir con ella.-

- ¿Cómo es la relación con tu madre hoy?

- No la veo desde hace siete años y hoy por hoy no tenemos ningún tipo de vínculo. Para mí, mi abuela es mi mamá. Siento rechazo porque mi pasado me da vergüenza, es pesado saber que ella es una asesina. Creo que si algún día me la cruzara por la calle la reconocería porque es igual a mí, y eso me molesta mucho. Me gustaría que me fuera sincera acerca de lo que pasó porque ella siempre me decía que cuando fuera grande me iba a contar la verdad y yo estoy dispuesta a tener esa conversación.-

Es así como Anahí Rocha, 18 años después de la muerte de su papá y emprendiendo una nueva etapa de su vida, describió esa historia: relajada y con naturalidad, y al mismo tiempo con cierto nerviosismo deducible por el juego que hacía con la lapicera que tenía entre sus manos. Quizás fue por revivir de alguna manera su pasado, o porque se encontró frente a un grupo de periodistas contando su verdad.

- ¿Fue difícil tomar la decisión de irte de Córdoba a Mar del Plata?

- Sí, porque sabía que no iba a conocer a nadie más que a mi novio Pablo, pero pensé en él y en mis intereses. Nos conocimos en San José de la Dormida, el pueblo donde crecí, que está a 120 kilómetros al norte de Córdoba Capital, donde trabajaba su papá. Después de un tiempo de estar de novios, él decidió irse a vivir con su mamá a Mar del Plata y me propuso irme con él.

Yo estudiaba Comunicación Social en la Universidad de Córdoba y, a pesar de algunas dudas y confusiones, me di cuenta de que Pablo era el amor de mi vida y que irme con él, era lo que realmente quería. Al principio me costó mucho y extrañaba todo, especialmente a mi abuela que me crió y a mi hermana menor, pero nunca pensé en volver a Córdoba, porque eso hubiera sido como retroceder en mi decisión.-

Con respecto al futuro, la joven declaró que tiene un proyecto con Pablo para irse a vivir al norte, a un lugar donde ambos puedan ejercer su profesión, ya que él en Mar del Plata no tiene posibilidades laborales relacionadas con su especialidad.

“Reconstruir lo que pasó es mi sueño más grande”, manifestó en referencia al asesinato de su padre. Le gustaría ir a Córdoba a ver el expediente de la causa y también la casa donde ocurrió el hecho. “Allí no vive nadie, está intacta. En el pueblo se sigue hablando de ella, dicen que adentro se escuchan ruidos”, expresó la cordobesa.

También contó que tiene guardados dos artículos periodísticos del momento del asesinato y cartas escritas por su madre, porque piensa que en el futuro le podrían servir para encontrar respuestas. “Pablo y yo pensamos que tengo que seguir con mi vida”, concluyó esperanzada la estudiante, a pesar de todo lo que se vio obligada a vivir.

¿Qué es el "Nuevo Periodismo"?

A pesar de que por lo general se afirma que el Nuevo Periodismo surgió en EEUU en 1960 debido al lanzamiento del libro “A sangre fría” de Truman Capote, un claro precedente de esta nueva corriente periodística fue “Operación Masacre”, de Rodolfo Walsh, escrito en 1957.
Esta forma innovadora de hacer periodismo se caracteriza por aplicar recursos y técnicas de la literatura de ficción y otras corrientes consideradas hasta entonces incorrectas por el periodismo tradicional. Por este motivo, el nuevo periodismo supone una renovación en las formas de narración de reportajes, crónicas y entrevistas, combinando lo mejor de la literatura con lo mejor del periodismo. Se distinguen así las dos claves básicas de la renovación periodística que pretende el movimiento: Por un lado, la dimensión estética, por la cual los periodistas del género escriben sus reportajes para que se lean como si fueran relatos, utilizando diálogos de gran realismo, descripciones muy detalladas, caracterizaciones y un lenguaje urbano. Asimismo, el periodista asume mayor protagonismo que en el periodismo convencional, ya que da su visión personal de los acontecimientos, aunque intenta hacerlo de la forma más objetiva posible.
Por otro lado, desde el punto de vista de la investigación, los periodistas intentan manejar la mayor información posible, salir a la calle y procurar estar en el lugar de los hechos. De igual modo, mantienen las mismas exigencias de precisión, verificación, objetividad e investigación del buen periodismo.
Los principales referentes de esta nueva corriente, son: Tom Wolfe, Norman Mailer, Truman Capote, Hunter S. Thompson, Rex Reed, Terry Southern, Robert Christgau, Nicolas Tomalin, Rubén Adrián Valenzuela, Raúl Aguayo Chávez y por supuesto, Rodolfo Walsh.

martes, 22 de septiembre de 2009

- drexler -

Causa y efecto

Estaba dejándome estar, oyendo el tiempo caer en los relojes de arena. Mirando un instante partir...y otro llegar...pensando en tu amor. Tu amor que viene y que va siguiendo las estaciones tu amor es causa y efecto de mis canciones. La vida cabe en un clic, en un abrir y cerrar, en cualquier copo de avena. Se trata de distinguir lo que vale de lo que no vale la pena. Y a mí me vale con que me des, poco más que nada. A mí me basta con una de tus miradas. (Pensando, estaba pensando por la ventana de aquel bar, mirando a la gente afuera ir y venir y juraría que te vi...). Estaba dejándome estar oyendo el tiempo caer en los relojes de arena. Mirando un instante partir y otro llegar, pensando en tu amor. Tu amor que viene y que va, siguiendo las estaciones, tu amor es causa y efecto de mis canciones. (Pensando, estaba pensando por la ventana de aquel bar, mirando a la gente afuera ir y venir y juraría que te vi...aunque sé que estás a un año luz de mí).

Sea

Ya estoy en la mitad de esta carretera, tantas encrucijadas quedan detrás. Ya está en el aire girando mi moneda, y que sea lo que sea. Todos los altibajos de la marea, todos los sarampiones que ya pasé. Yo llevo tu sonrisa como bandera, y que sea lo que sea. Lo que tenga que ser, que sea y lo que no por algo será. No creo en la eternidad de las peleas, ni en las recetas de la felicidad. Cuando pasen recibo mis primaveras, y la suerte esté echada a descansar, yo miraré tu foto en mi billetera y que sea lo que sea. Y el que quiera creer que crea, y el que no, su razón tendrá. Yo suelto mi canción en la ventolera, y que la escuche quien la quiera escuchar. Ya está en el aire girando mi moneda, y que sea lo que sea.

La edad del cielo

No somos más que una gota de luz, una estrella fugaz, una chispa, tan sólo, en la edad del cielo. No somos lo que quisiéramos ser, sólo un breve latir en un silencio antiguo, con la edad del cielo. Calma, todo está en calma, deja que el beso dure, deja que el tiempo cure, deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo... No somos más que un puñado de mar, una broma de Dios, un capricho del sol del jardín del cielo. No damos pie entre tanto tic tac, entre tanto Big Bang, sólo un grano de sal en el mar del cielo. Calma, todo está en calma, deja que el beso dure, deja que el tiempo cure, deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo...